Un camino hacia la construcción

Cristina Moya, más conocida como Kiki entre sus compañeros, ha dedicado 22 años de su vida a la albañilería. Su trayectoria comenzó en 2004, cuando decidió dejar su trabajo como asistente infantil en una guardería para embarcarse en una nueva aventura profesional en el mundo de la construcción. Este cambio no fue fácil, pero su determinación la llevó a inscribirse en una escuela de taller de construcción en Córdoba.

Formación y primeros pasos

Durante dos años, Kiki se formó en diversas disciplinas relacionadas con la albañilería. Al finalizar su formación, recibió un contrato como oficial de segunda, lo que marcó el inicio de su carrera en un sector que tradicionalmente ha estado dominado por hombres. A pesar de los desafíos, desde entonces ha trabajado sin descanso en distintas obras, demostrando que su talento y dedicación son fundamentales para el éxito en su profesión.

Desafiando el machismo

A lo largo de su carrera, Cristina ha enfrentado numerosas situaciones de machismo y menosprecio. Recuerda un episodio en particular que la marcó: al principio de su andadura en la obra, un compañero le dijo: “Tú tendrías que estar en tu casa fregando los platos”. Este comentario, que refleja los estereotipos de género aún presentes en el sector, no desanimó a Kiki, quien ha sabido demostrar su valía y conseguir el respeto de sus colegas.

La importancia de la visibilidad

La historia de Cristina Moya es un testimonio de la lucha de muchas mujeres en el ámbito de la construcción. Su presencia en un entorno predominantemente masculino no solo desafía las normas tradicionales, sino que también abre la puerta a nuevas generaciones de mujeres que desean seguir sus pasos. La visibilidad de mujeres como Kiki es crucial para cambiar la percepción sobre la igualdad de género en profesiones como la albañilería.

Un futuro prometedor

A medida que avanza en su carrera, Cristina aspira a seguir creciendo profesionalmente y contribuir a la formación de otras mujeres en el sector. Su experiencia y habilidades son un ejemplo a seguir para aquellas que desean romper barreras y establecerse en profesiones que históricamente les han sido negadas.

La historia de Kiki, la albañil, no es solo la historia de una mujer en la construcción, sino un relato de empoderamiento y superación que refleja la necesidad de un cambio en la cultura laboral. Con cada azulejo que coloca, Cristina no solo construye estructuras, sino también un futuro más igualitario en el ámbito laboral.